Aquella tarde, Marco y yo salimos a dar nuestro típico paseo de las cinco de la tarde. Aunque los efectos de la medicación ya dejaban traslucir un hilo de luz al final del túnel, faltaba aun mucho camino por recorrer y los momentos de lucidez, en la mente de Marco, eran un poco más que escasos. Pero el hecho que existieran ya era un avance.
Sentados en el parque del retiro, que se había convertido en nuestro centro de operaciones (del mundo real y del imaginario, puesto que la caseta de chuches a un lado del lago era nuestra base, desde la cual el comandante espetaba órdenes a los soldados invisibles que, a mi cargo, deberían continuar con la lucha), conversábamos sobre cosas que nos atañen. Cuando el desequilibrio no imperaba en el ambiente, Marco me contaba de su ex-novia, de lo feliz que había sido con ella y que, a pesar de los problemas que él afrontaba, ella lo había aprendido a querer. Fue él quien terminó la relación, porque en su delirio no soportaba verla sufrir cada vez que un centinela cibernético atacaba su mente. Aunque fue doloroso, fue una medida necesaria.
- Con ella me controlaba, pero habría sido egoísta mantenerla a mi lado. No sabía cuando tendría que enfrentar ataques, alucinaciones, y eso provocaba en ella un tremendo pesar.
- No te sientas culpable, Marco. A veces hay decisiones difíciles pero necesarias.
- Además, si seguía con ella, las máquinas podrían convertirla en una víctima más de su barbarie. Por eso la dejé ir.
Esos cambios imprevistos me dejaban turulato. Era difícil saber cuando vivía en la realidad o enraizado en su propia insania. Prefería quedarme en silencio, no sabía como actuar, ni tampoco como reaccionaría ante mis respuestas.
Pero, no sé porque, veía en él a un hombre sin rostro a quien el momento o la circunstancia le daba una vida u otra. Comencé a tomarme en serio aquella parte de su psiquis que divagaba en un mundo onírico, violento, para poder entender mejor la lógica de sus pensamientos encontrados. Comencé a creerme realmente que vivíamos una guerra y que esa palpable realidad de paz y sosiego era tan solo un sueño.
De regreso a casa, tuvimos que escondernos porque un centinela surgió repentinamente de la pileta de Cíbeles. El comandante no se había dado cuenta: fui yo quien vio al enemigo y lo empujé hacia una callejuela que parecía no tener salida pero que en realidad era un camino oculto, aunque lleno de devaneos y trampas etéreas, que nos dejaba exactamente debajo del edificio donde vivía. Nos situamos tras un contenedor de basura y vimos pasar al armatoste de metal, que derrumbaba y comía todo a su paso. El monóculo que tenía en el centro de su cuerpo alumbró muy cerca de nuestro escondite, pero un rápido movimiento hizo que nos tiráramos sin pensarlo en el agujero de aquél camino escondido que sería nuestra salvación.
Las ratas quisieron hacer un festín de nuestro cuerpo, pero la rapidez de nuestros pasos no les daba tiempo a darle a nuestra carne unos buenos mordiscos. Dimos vueltas en círculos, mientras sentíamos los pasos de la pesada máquina de metal sobre nuestras cabezas y los gritos de terror de quienes estaban siendo atrapados o devorados. Sin duda, el centinela sabía de nuestra presencia y furioso por no encontrar nuestro escondite, despedazaba a todo aquél que se le pusiera en frente. Después de diez minutos de paso apresurado por las alcantarillas de Madrid, llegamos a la casa. Al vernos mugrientos, la señora casi da un último suspiro.
- ¿Qué ha pasado?, preguntó.
- Nos estaban persiguiendo, contesté yo esta vez.
Al ver la complicidad que había nacido entre su hijo y yo, solamente asintió aunque de mala manera. Marco se fue a bañar y yo me di una buena lavada en el baño de visita. Y me puse a pensar en lo divertido que había sido inmiscuirse en una mente sin rumbo y tomar la posta de de su locura aunque sea por un instante.
Me gustó… y mucho. Gracias.
Por cierto… de quién es la foto?
La encontré mediante google. Gracias por los comentarios. Saludos!
existe algun libro que contenga este material
Hola Adrián. No existe ningún libro. Solamente es una historia ficticia que posteo de vez en cuando. Saludos y gracias por comentar ¡Espero que te guste el blog!
ho si me gusto el blog tienes mui buen tema y tienes buena estructura, tus relatos son muy buenos