Después de semanas de un ocio sublime, de andar despanzurrado por el piso mirando de reojo y con recelo todo aquello que había a mi alrededor (que, ciertamente era mucho) hoy decidí, con la frente altiva y la mirada serena, enfrentarme a toda esa inmundicia reluciente presente en todas partes.
El footing es un ejercicio que consiste en trotar o correr de forma lenta y sin prisa. La intención principal de este ejercicio es aumentar la forma física con menos tensión que al correr. Se considera un ejercicio “de alto impacto”, el footing es un medio excelente de mejorar la salud cardiovascular, la densidad de hueso y la buena forma física. (Fuente Wikipedia).
Hace casi 4 años retome el hacer ejercicio nuevamente. Por aquel entonces tenía un problema muy grande de sobrepeso, al subirme a una balanza y ver que la aguja cada vez se inclinaba a la derecha más y mas era inevitable no querer el darme cuenta que me encontraba fuera de forma. De allí entendí que es el estar Gordo, por lo que decidí realizar una buena práctica… retomando uno de los deportes que mas practico hoy.
He vuelto nuevamente a mis orígenes. Quiero decir, al lugar que me dio la bienvenida al viejo continente: Barcelona. La ciudad tiene un aire que me cautiva dulcemente y que ha provocado en mi cierta adicción, un apego incondicional que me devuelve a ella cada vez que quiero exorcizar mis propios pensamientos.
Terminé la secundaría en el Colegio Champagnat en el año 1995. Si la memoria no me falla (un alzheimer precoz sería una dicha que creo no merecer), la decisión de darle a ese grupo de ciento y tantos de amigos el nombre de Promoción Hugo Salazar Rivero fue unánime. Hugo, quien irónicamente no estuvo en las fotos de nuestro último año en ese fortín miraflorino llamado Champagnat, ni en aquellas que traen a la memoria los tres últimos años de la secundaria, fue un gran amigo mío hasta que la leucemia decidió, sin concesión alguna y de forma inopinada, arrancarlo de este mundo: ese que aun no conocíamos y se resumía en juegos , bromas iracundas y en algunos casos (apostaría que en la mayoría) prácticas onanistas.
Mañana a las 11 y 55 de la noche regresaré a Lima después de cinco años. Será una visita efímera, un mes que traerá consigo una avalancha de celebraciones, recuerdos y reencuentros. Ya no soy el mismo, los que dejé en su momento tampoco, y por más que suelte la pausa que le puse a la película de mi propia vida, lo que viviré en ese momento no será una secuela: el libreto ha cambiado y los personajes, aunque interpretado por los mismo actores, son distintos.