Por estar marchito entre códigos y programación, HTMLes y CSS, diseños mágicos cuyo verdadero armazón son una inacabable y larga hilera de unos y ceros. Por estar metido en un mundo nuevo para mí, pero a la vez interesante, he descuidado a esa amante fiel que siempre me espera, oculta entre las sábanas o al pie de mi mesa de noche: la lectura.