Historias cotidianas, de aquí,
hoy y siempre

 

Geek - por culpa del códigoPor estar marchito entre códigos y programación, HTMLes y CSS, diseños mágicos cuyo verdadero armazón son una inacabable y larga hilera de unos y ceros. Por estar metido en un mundo nuevo para mí, pero a la vez interesante, he descuidado a esa amante fiel que siempre me espera, oculta entre las sábanas o al pie de mi mesa de noche: la lectura.

No voy a quejarme, después de todo ingresar en el mundo binario es interesante porque es extraño, y lo extraño y peligroso es, para este servidor, miel en los labios. Pero quiero hacer un requiem por aquellas lecturas que estoy dejando de lado debido a esta nueva etapa.

Nunca me creí capaz de decir esto, pero por culpa del estudio he dejado de lado ese dorado tiempo que le dedicaba a la lectura. Tengo que aceptar que nunca fui demasiado adepto a los números (a pesar de que, gracias a ellos, pude ingresar en mi alma mater, la Pontificia Universidad Católica del Perú), aunque sí a cursos afines como lo fueron todas las lógicas posibles (en este caso, uno y dos, en primer y segundo año). Me desvelaba desentrañando todas esas marañas entre X, Y, y Z, el por qué de tal fórmula, el cómo de aquél vestigio y la sin razón bien documentada de todas esas galimatías entre variables. Todo aquello para llegar a la verdad, esa realidad tan escasa en estos tiempos modernos.

Esa lógica bendita que en su momento produjo en mi deseo y decepción (repetí el curso de primer año a pesar de mis esfuerzos) ahora se ha convertido en mi segunda lengua: trato de hilvanar frases de PHP para que el navegador Web me entienda, decoro mis palabras con CSS para que mi mensaje llegue al público de forma bonita, aunque nos comunicamos en PHP el navegador siempre lo entenderá a su manera (es decir, en HTML). Es como la torre de Babel pero en código binario. ..

Y como estoy a diestra y siniestra con el Coda o el PHP Designer haciendo de traductores entre Chrome, Firefox, Safari, Internet Explorer (¡cómo odio a este último!) y yo, se me han quedado por ahí, en un recodo, Malraux y sus vísceras rojas, Zafón aprisionado en el cielo y Octavio paseando en sus jardines errantes. Además de Confucio, que me mira con alevosía desde que dejé su biografía de tes morada aparcada en mi estantería.

Pero no me preocupo. Después de todo, soy un adicto, Y los períodos de abstinencia no son eternos…

 

Comments

  1. Fri 10th Aug 2012 at pm 6:51

    Buenas,

    hemos llegado a ti despues de leer tus relatos en tu blog, y nos gustaria que te unieras a nuestro proyecto de literatura en la red.

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    Saludos

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