
Mi primer libro de la biblioteca. Hernia Discal Lumbar. Autor: Francisco Villarejo. Muy recomendable.
Ya es pasada la medianoche y estoy aquí, invadiendo como un okupa la casa de un íntimo colega, celebrando la llegada del 2013. En realidad, digamos que no es momento de brindis ni champán, sino de reflexión y meditación, de un acercamiento conmigo mismo.
En Lima, alguna vez fui a una despedida de soltero. Cuando vine a España, hace ya cinco años, eran todavía pocos los amigos que, enamorados sin remedio, habían optado por la eutanasia del matrimonio. Ellos eran la excepción a la regla, aunque tengo que reconocer que la mayoría, o estaban comprometidos, o ya habían decidido ciegamente saltar al vacío ese del desposorio y dejar la tierra firme y segura de la soltería.
Por estar marchito entre códigos y programación, HTMLes y CSS, diseños mágicos cuyo verdadero armazón son una inacabable y larga hilera de unos y ceros. Por estar metido en un mundo nuevo para mí, pero a la vez interesante, he descuidado a esa amante fiel que siempre me espera, oculta entre las sábanas o al pie de mi mesa de noche: la lectura.
Dicen que cuando uno se bloquea es porque algo grande se avecina. No sé si será mi caso, porque en esta última semana me he sentido frenado, sin ganas para sentarme al ordenador y plasmar mis pensamientos en algún corto post o inclusive inventarme una frase que me levante de este letargo, que aparentemente ha venido para quedarse.
He vuelto nuevamente a mis orígenes. Quiero decir, al lugar que me dio la bienvenida al viejo continente: Barcelona. La ciudad tiene un aire que me cautiva dulcemente y que ha provocado en mi cierta adicción, un apego incondicional que me devuelve a ella cada vez que quiero exorcizar mis propios pensamientos.