En Lima, alguna vez fui a una despedida de soltero. Cuando vine a España, hace ya cinco años, eran todavía pocos los amigos que, enamorados sin remedio, habían optado por la eutanasia del matrimonio. Ellos eran la excepción a la regla, aunque tengo que reconocer que la mayoría, o estaban comprometidos, o ya habían decidido ciegamente saltar al vacío ese del desposorio y dejar la tierra firme y segura de la soltería.
He vuelto nuevamente a mis orígenes. Quiero decir, al lugar que me dio la bienvenida al viejo continente: Barcelona. La ciudad tiene un aire que me cautiva dulcemente y que ha provocado en mi cierta adicción, un apego incondicional que me devuelve a ella cada vez que quiero exorcizar mis propios pensamientos.
Hace unas semanas, mi querida novia volvió a sacarme de mis cinco sentidos. Ojo, esta vez no fue una pelea (no discutimos a menudo, aunque cuando sucede vivimos una especie de Apocalipsis que se repite…y repite…y repite) sino una frase que me heló de los pies a la cabeza y me dejó lelo, sin reacción, sin saber que decir frente a semejante perjurio.
Aquella tarde, Marco y yo salimos a dar nuestro típico paseo de las cinco de la tarde. Aunque los efectos de la medicación ya dejaban traslucir un hilo de luz al final del túnel, faltaba aun mucho camino por recorrer y los momentos de lucidez, en la mente de Marco, eran un poco más que escasos. Pero el hecho que existieran ya era un avance.
Y esa noche… luego de haber comprometido mi Palabra al ser humano con el que me encaminaría de por vida en el Tiempo, lo vi por primera vez en un paseo por Barranco. Parado como estatua esperando a que alguien depositara una moneda para que lo echara a hablar una de sus mágicas historias creadas por el infinito de su imaginación y la velocidad de su verbo. Nos conto una espectacular, una de príncipes y castillos. Pero en medio de su narración no sé porque imaginaba que lo vería otra vez y que en esa ocasión estaría escuchando una historia mía.
Creo que deben haberlo visto… no?, de no ser así?, miren bien la foto… pues en algún momento lo conocerán. Hace casi 4 años y medio conocí a este personaje que por un Nuevo Sol me dejo claro el significado de La Palabra en El Tiempo.